TEATRO ALFARO.
En 1918 nacía el Salón Benavente,
—años después reconvertido en el Teatro Alfaro— construido por un grupo de aficionados; tenía capacidad
para 300 espectadores pero el escenario resultaba, al parecer, pequeño e
incómodo. En el periódico EL PATRONATO se publicó la siguiente crónica de este acontecimiento: “25 julio 1927 .- La atención pública de Cehegín ha estado pendiente de un fausto acontecimiento: la inauguración del Teatro Alfaro de Cehegín. Sería injusto negar el aplauso al popular comerciante, Fernando Alfaro Rivas, que no ha parado en gastos para dotar a esta ciudad de un local de esta categoría”. “Un Teatro es una ‘Escuela de costumbres’, y no es secreto que en toda escuela pueden ocurrir dos cosas: Que lo que se enseña sea bueno o sea malo... /….se abandonó la costumbre de tomar café sólo o leche sola… /Estamos en tiempos de transigencia y por eso se toma café con leche. Por eso los profesores de costumbres procuran que la mezcla resulte agradable. Un ejemplo son dos de las obras representadas con motivo de la inauguración del Teatro”.
“Así vemos en «Las Mujeres de Lacuesta», el inicio con un opíparo banquete en un ambiente de encantador optimismo, ¿Quién no se siente risueño después de un hartazgo? Así es esta humorada, donde un usurero se llama D. Generoso y así, un tabernero se llama Elvino Aguado. El estornudo sirve de motivo en una canción que se elogia un objeto tan necesario como es el abanico; pero no uno normal, sino un abanico gigante, y canta: «la mujer que es coqueta tras él se esconde», y una de dos o el abanico es muy grande, o la mujer coqueta es muy pequeña”. “Las alegrías del Carnaval culminan en la fiacolatta porque «hace alejar el dolor». … siempre que a un amigo le duelan las muelas, el remedio es muy agradable y muy eficaz”. “Y luego se muestra El Charlestón. En él se muestran notas de todas clases, de persona, de lugar, de medio, y así sabemos que el autor es Charlot, que lo lanzó en Boston, y que se toca solo con saxofón”. Otra publicación
ceheginera decenal, “Industrias, Comercio
y alimentación”, alude a Fernando Alfaro Rivas, y anuncia: ha finalizado la remodelación del antiguo
Salón Benavente con un derroche de lujo y buen gusto, semejante al Teatro
Romea de Murcia. En el que no falta detalle y sólo falta elegir una compañía de
categoría para la inauguración que deje un grato recuerdo. Alfaro se ha
dirigido a varias poblaciones de tradición teatral de 1ª categoría, y ha
conseguido contratar a la compañía de zarzuela, operetas y revistas que dirige
el primer actor don Luis Bori, por estas fechas en la cartelera del Teatro
Apolo de Valencia. El repertorio del estreno el 23
de julio se compuso de El Barquillero, La
Revoltosa, y el País de la Hadas. Por cierto, no causó gran impacto a la
crítica, aluden al cansancio por el reciente viaje. El día 24 estrenaron El Tropiezo de la Nati, y la Caravana de
Ambrosio. Aquí sí que cumplió sobradamente la compañía con una sorprendente
interpretación sobre todo de su director y primer actor, graciosísimo Sr. Bori,
con sus hilarantes chistes e improvisaciones y la primera tiple Pilar Martí,
consumada actriz con gran dominio de la escena. La jornada grande: 25 de julio,
se puso en el cartel, la popular zarzuela La
trapera, y la humorada en un acto Las
mujeres de la cuesta, con un rotundo éxito. Ya el 26, día de Sta. Ana, la
última función, representado La Bejarana,
Fin de Fiesta y A morir los caballeros, en todas ellas, con un derroche de
vestuario y decorados. La orquesta muy nutrida y
aceptable, con el refuerzo de jóvenes músicos cehegineros, como Jesús López Calvo,
Buenaventura García-Ripoll y Jesús Fernández (a. el Pavo)…, y los coros muy
afinados y con mujeres bellísimas.
Después de estos festejos, el
cinematógrafo también estrena un magnífico aparato, único en su clase en
España, según cuenta el sr. Alfaro. Pasaron una bellísima película en 8 partes,
titulada Dick el guarda marina, y el
corto de humor Félix a través de las
épocas. Como vemos no faltaba retórica en las reseñas del aquellos años.
“Así vemos en «Las Mujeres de Lacuesta», el inicio con un opíparo banquete en un ambiente de encantador optimismo, ¿Quién no se siente risueño después de un hartazgo? Así es esta humorada, donde un usurero se llama D. Generoso y así, un tabernero se llama Elvino Aguado. El estornudo sirve de motivo en una canción que se elogia un objeto tan necesario como es el abanico; pero no uno normal, sino un abanico gigante, y canta: «la mujer que es coqueta tras él se esconde», y una de dos o el abanico es muy grande, o la mujer coqueta es muy pequeña”. “Las alegrías del Carnaval culminan en la fiacolatta porque «hace alejar el dolor». … siempre que a un amigo le duelan las muelas, el remedio es muy agradable y muy eficaz”. “Y luego se muestra El Charlestón. En él se muestran notas de todas clases, de persona, de lugar, de medio, y así sabemos que el autor es Charlot, que lo lanzó en Boston, y que se toca solo con saxofón”.
Otra publicación ceheginera decenal, “Industrias, Comercio y alimentación”, alude a Fernando Alfaro Rivas, y anuncia: ha finalizado la remodelación del antiguo Salón Benavente con un derroche de lujo y buen gusto, semejante al Teatro Romea de Murcia. En el que no falta detalle y sólo falta elegir una compañía de categoría para la inauguración que deje un grato recuerdo. Alfaro se ha dirigido a varias poblaciones de tradición teatral de 1ª categoría, y ha conseguido contratar a la compañía de zarzuela, operetas y revistas que dirige el primer actor don Luis Bori, por estas fechas en la cartelera del Teatro Apolo de Valencia. El repertorio del estreno el 23 de julio se compuso de El Barquillero, La Revoltosa, y el País de la Hadas. Por cierto, no causó gran impacto a la crítica, aluden al cansancio por el reciente viaje. El día 24 estrenaron El Tropiezo de la Nati, y la Caravana de Ambrosio. Aquí sí que cumplió sobradamente la compañía con una sorprendente interpretación sobre todo de su director y primer actor, graciosísimo Sr. Bori, con sus hilarantes chistes e improvisaciones y la primera tiple Pilar Martí, consumada actriz con gran dominio de la escena. La jornada grande: 25 de julio, se puso en el cartel, la popular zarzuela La trapera, y la humorada en un acto Las mujeres de la cuesta, con un rotundo éxito. Ya el 26, día de Sta. Ana, la última función, representado La Bejarana, Fin de Fiesta y A morir los caballeros, en todas ellas, con un derroche de vestuario y decorados. La orquesta muy nutrida y aceptable, con el refuerzo de jóvenes músicos cehegineros, como Jesús López Calvo, Buenaventura García-Ripoll y Jesús Fernández (a. el Pavo)…, y los coros muy afinados y con mujeres bellísimas.
Después de estos festejos, el cinematógrafo también estrena un magnífico aparato, único en su clase en España, según cuenta el sr. Alfaro. Pasaron una bellísima película en 8 partes, titulada Dick el guarda marina, y el corto de humor Félix a través de las épocas. Como vemos no faltaba retórica en las reseñas del aquellos años.
| Compañía de Narciso Ibáñez |
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| Escena del sofá |
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| Aficionados actores locales |
También acudían cómicos profesionales que incluso solían establecerse en la localidad y según contaban nuestros progenitores, llegaron hasta sembrar patatas y otras hortalizas para sustentarse en los meses precarios. Se reforzaban con músicos locales como Jesús el Pavo, Jesús López, el maestro Ventura, Antonio Medina, Antonio Noguerol y otros notables intérpretes.
Ya en la posguerra, se sucedieron numerosas funciones de todos los géneros (teatro, zarzuela, comedias, revistas, etc.) y actuaciones de numerosos aficionados como el recordado Orfeón Ceheginero, cuyo debut en el Teatro Alfaro lo testimonia la siguiente foto.
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| Concierto año 1959 -dir. Pedro López Sánchez- |





