LA ERMITA DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE CEHEGÍN
La ermita de la Purísima Concepción de Cehegín
es uno de los monumentos más reconocidos y queridos del municipio, situada en
la colina más elevada del casco histórico y declarada Monumento Histórico
Nacional en 1980. La fecha exacta de su construcción es incierta, aunque se
estima entre finales del siglo XV y principios del XVI, a instancias del poderoso Cardenal Cisneros,
en reconocimiento a los cehegineros que participaron en las guerras de Oran. En los archivos históricos se observa
la presencia de murcianos, e incluso se especula que el cardenal Cisneros pasó
por Cehegín tras la conquista, aunque esto último no está documentalmente
probado.
Así se destacada la techumbre mudéjar policromada, bóveda de
crucería octogonal de madera e inscripciones pintadas (Un magnífico ejemplo de
este estilo, que, podría encuadrarse perfectamente en las ciudades que gozan de
la llamada «Ruta del Mudéjar») Se conservan pinturas murales de carácter
decorativo en varios puntos del templo, simulando retablos o elementos
arquitectónicos mediante la técnica del arte de trampantojo.
En la ermita estuvo confinado durante 38 años
Martín de Ambel, un personaje local, tras un lance de honor en el que dio
muerte al Alférez Mayor de Cehegín; murió en 1661 y fue enterrado en la capilla
de San Juan de Letrán de la propia ermita. Ambel dejó testimonio de numerosas
publicaciones, entre ellas, «Antigüedades de la villa de Cehegín», (1660).
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| El antiguo palco de la música y detrás la ermita con el Teatro Calderón anexo. |
Capilla de San Juan de Letrán:

Es un oratorio magnífico,
cubierto por una bóveda octogonal, con retratos de los cuatro evangelistas,
además de una curiosa pintura de un peculiar angelote sosteniendo la imagen del
Cordero Pascual (con un sorprendente detalle, calza unos zapatos), y contiene
la tumba del citado cronista Martín de Ambel. Así mismo, hay que destacar el altar principal con la imagen del titular de la capilla San Juan el Bautista o de Letrán y el otro altar lateral con la imagen de San Ramón Nonato, ilustrado con los preciosos grabados, una serie de versos relatando su periplo en Tierra Oriental y sus penalidades y tormentos, conocidos como "Los Gozos".
La composición de las pinturas representa las vicisitudes del ‘Nonato’ en escenas que relatan sus martirios, milagros y virtudes. Textos que solían cantarse al final de cada jornada del novenario. Comienza más o menos así: 1º.- Sol de Cataluña hermoso, / fino amante de María, / Sednos protector y guía, / s. Ramón Nonat, glorioso. — 2ª.- Vuestra madre ya preñada, al octavo mes murió, / y al tercer día le abrió un lado punta acerada: / por la herida ensangrentada, salisteis clavel frondoso. / Sednos protector y guía, san Ramón Nonat glorioso. (Lo que hoy conocemos como practicar una cesárea y de ahí su patrocinio como abogado de las parturientas). En la 3ª.- Alude a la misión encomendada por Cristo. La 4ª.- y la 5ª.- ya hablan del martirio sufrido y representa una prédica a los moros donde es apresado por soldados, que con un candado le traban la boca para impedir sus sermones. La 6ª.- Dice: Disteis a un pobre el Capello, / y en premio Cristo y María os bajan como a porfía / sus coronas desde el cielo. La 7ª.- describe cómo Jesús le administra la comunión en la hora de su muerte. La 8ª.- está ilegible por pinturas y relataba sus milagros, como la curación de la ceguera, la esterilidad y otras enfermedades incurables. La 9ª.- refiere la protección de las cosechas por el buen tiempo y clima apropiado, así como de las enfermedades comunes, fiebre, llagas y dolores… Y ya la 10ª.- y última, habla de los milagros atribuidos por ser uno de los santos más venerados. Prueba de ello son las canciones y oraciones que aún se conservan en la cultura popular, como los ‘Rezos de Yecla’ o el ‘Canto de Auroros’ en la pedanía bullera de La Copa, durante la víspera de la Inmaculada Concepción. Toda la decoración del templo está realizada con la técnica del “trampantojo”, y naturalmente en toda la capilla de San Juan de Letrán. El pintor lorquino Manuel Muñoz Barberán las retocó en los años 40, seguramente al tiempo que pintó los recordados frescos en los murales altos de la Iglesia Mayor de Santa María Magdalena, luego enlucidos con yeso. (Se cuenta que fueron tapados por consejo del autor).

Altares
laterales: Otro de los altares laterales preservados, de gran presencia histórica y artística: El Altar de los Quirós y Carreño. A lo largo de las naves laterales se distribuyen pequeños retablos,
donde originariamente hubo imágenes y devociones particulares. En conjunto, la ermita de la Purísima Concepción destaca sobre todo por
su artesonado mudéjar, las pinturas murales, sus capillas (especialmente la de
San Juan de Letrán) y una serie de retablos históricos y altares secundarios
que han sobrevivido a lo largo de los siglos.
Temas relacionados con las
historias populares: En una época de decadencia del templo, estuvo
desacralizado y ocupada su sacristía para una emisora de radio, «Radio Popular
de Cehegín», allí ejercían su afición radiofónica numerosos jóvenes en los años
60 del siglo XX. Hubo un viejo sacristán, Pedro “el Lego”, del que se recuerdan
sus chascarrillos, siempre con su cigarro de hoja y tabaco a granel en ristre,
ahumando los muros del recinto. Así mismo, fue sede del Orfeón Ceheginero, dirigido por Pedro López Sánchez, que fue su mentor en aquellos recordados años. Allí debutó la masa coral en 1959, con más de 100 voces mixtas.
Fuentes: Diversos archivos, Cronista Jesús Hidalgo, tradición oral, y fotos diversos autores.






