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lunes, 6 de enero de 2025

JESÚS HERNÁNDEZ PUERTA -POETA-

 JESÚS HERNÁNDEZ PUERTA -POETA-

Placa conmemorativa de su nacimiento en calle Zafra. -foto de Agn-

Jesús Hernández Puerta vino al mundo en Cehegín, en la calle Zafra, el día 1 de enero de 1.860. Fue mayoral de un preboste local, y más tarde empleado del Ayuntamiento, redactor jefe y colaborador literario en el periódico ‘El Eco’ de Cehegín y quizá más conocido como poeta, cuyos versos la mayoría impregnados de melancolía y con el sello del Romanticismo. Sirvió en el ejército y ascendió a cabo 1º en el regimiento de infantería Mallorca nº 13, 5ª compañía, con acuartelamiento en Leganés (Madrid).

-Inicio- calle de Zafra -foto de Agn.
En 1.886, con 25 años, contrajo matrimonio con Mariana Martínez, con quien tuvo tres hijos: Antonio, Catalina y Francisco. Fundaron su hogar en la calle Nueva nº 17 -esquina cuesta de los Herreros de Cehegín- donde se inspiraría contemplando los varipintos parajes de la "caballerías" y la vega del Argos. El fértil vate ceheginero cantaría a su entrañable patria chica y tantos versos que deslumbraron a sus contemporaneos, muchos publicados en las revistas de la época. 

Casa en ruinas de la calle Zafra. -foto de Agn.-
En el censo de Cehegín de 1.890, ya con 30 años de edad, aparece su nombre, y con oficio de aperador, indica que sabe leer y escribir, cuestión poco usual en aquella época. Jesús Hernández falleció a consecuencia de una epilepsia, día 22 de julio de 1.915, con 55 años, viviendo a la sazón en la calle Quípar de Cehegín. Jesús Hernández, fue un hombre de gran sensibilidad y extraordinaria pericia para la poesía lo cual es palmario leyendo sus composiciones poéticas. Su poema a la muerte de su madre, una obra maestra; ‘Camposanto’, demuestra el genio y la profundidad de sus versos. 


Un apasionado relato lleno de sentimiento, de nostalgia y amor. Jesús Hernández camina por un doloroso paseo imaginario, el cementerio viejo de la Cuesta del Olivar, entre lápidas desvencijadas y ángeles alicaídos, reviviendo con nostalgia los años de mocedad, rodeado del inefable amor de su madre.

CAMPOSANTO (1911)

...En aquel camposanto, ya ruinoso, / se remueven los besos,
los afectuosos besos que mi madre / me dio abrazado al cuello.
Allí están los cantares / y los arrullos tiernos
 que al compás de la cuna / como tórtola en celo 
la pobre madre mía modulaba / acariciando mi inocente sueño...
…Por eso no os extrañe, /  no os asombre por eso,
que yo le tenga amor al camposanto, / al cementerio viejo,
porque está allí mi madre, / porque está allí mi cielo,
porque está allí mi espíritu fundido,
con las tristes cenizas de mis muertos…

Sirvan estos románticos versos de nuestro poeta local Jesús Hernández Puerta a los sentimientos de los cehegineros, escritos en una especie de madrigal elegíaco, expresándose con la libertad y anarquía en la medida, entre heptasílabos y endecasílabos en la bellísima lírica plena de ritmo, que solo los grandes poetas pueden y saben manejar. Y aquí aparece de nuevo el bardo Hernández, con su sello melancólico y con tintes sociales denunciando la inclemencia ante la miseria y la pobreza. 

¡Pobrecito huérfano! / tenía mucha hambre,
lo decían sus ojos mirando  / la fruta en los árboles.
El huerto ofrecía  / variados manjares,
y escalando las tapias / el niño llegó a los frutales.
Cogió una manzana / entre dulce y acre,
y al llevarla a sus labios, / un guarda de entrañas ferales,
golpeole en el rostro / hasta hacerle sangre.
El pequeño rapaz, con angustia,  / gritó ¡madre!, ¡madre!
 Ya se iba perdiendo  / la luz de la tarde.
Del azul de los cielos brotaban / lágrimas brillantes;
y allá, no muy lejos, / en aquel paraje
donde se alzan sombríos cipreses  / y lánguidos sauces,
en aquel recinto triste, / en donde yacen
de la vana materia del hombre, / los restos mortales,
con voz desgarrada, / loca, delirante,
desde el hueco de un foso ¡hijo mío! / gritaba un cadáver...

¡MADRE !  ¡HIJO MÍO!

Jesús Hernández Puerta para el semanario Cehegín, a fecha 8 de octubre de 1911.

Fuentes: Tradición oral, archivos municipales y otras publicaciones. Gracias así mismo, a mi amigo Antonio Peñalver Corbalán, por sus informaciones.

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