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miércoles, 18 de mayo de 2016

PUENTES CEHEGINEROS -I-

Los Puentes ceheginenses (I).

Paisaje del puente piedra.
Ya sabemos que Cehegín no es París, ni que los cehegineros se pueden recrear de los innumerables puentes sobre el Sena, tampoco gozamos de aquellos pintorescos ‘Puentes de Madison’ (¡menuda peli!) pero en cambio sí podemos presumir de otros puentes por sus cuatro puntos cardinales que anulan el aislamiento de nuestro fortificado casco antiguo: el Puente de Piedra, megalítico y robusto y que forma parte del peculiar paisaje ceheginero.  En el año 1862, una riada se llevó su cimentación que tenía 2,30 metros de profundidad, y el contratista José Montesinos reclamó los daños producidos por un valor de 2.500 pesetas. Es un hito importante en la historia de las construcciones civiles en Cehegín, en primer lugar porque este puente está íntimamente relacionado con la carretera de Murcia a Caravaca ya que, con anterioridad, había dos caminos para trasladarse a la vecina ciudad, uno, el camino que transcurría por el río y aún existe, pero los problemas eran evidentes en épocas que surgía riadas y el otro, el llamado 'Camino de Caravaca', que hoy se conoce como el 'Camino Viejo', que obligaba a dar un gran rodeo.

La carretera y en este caso el puente facilitaron enormemente las comunicaciones, transacciones de personas y bienes y en general las relaciones de Cehegín con nuestra comarca.


Impresionante riada de hace años.
Se supone que la carretera y el puente estaban terminados totalmente, en el año 1899 al plantar los plátanos orientales que nos dan la sombra en esa gozosa alameda junto a una fábrica de conservas y que fueron hermanos de la luenga alameda que flanquea el último tramo de la antigua carretera hacia la ciudad de la Cruz. Hoy sigue soportando el paso de vehículos y es una cómoda confluencia con las encrucijadas de los pueblos vecinos.
La juventud de los años 50/60 guardan de aquellas alamedas nostálgicos recuerdos, donde solían pasear practicando el ceremonial cortejo de la seducción amorosa, que en lenguaje popular era 'arrimarse' a la niña de nuestros sueños.
También hubo álamos hasta el otro puente que nos abría camino, salvando el río Quípar, hacia Bullas y la lejana Murcia, un Puente de Hierro, construido en el año 1883, por la Sociedad “Cockerill Seraing” de Bélgica, hoy inutilizado y sustituido por otro de factura moderna en la autovía del Noroeste. 


Placa de la empresa constructora.
Aquella pasarela de hierro fue montada con las mismas técnicas de la Torre Eiffel, láminas de hierro que en vez de soldadas iban unidas por enormes remaches, y tanto en el anterior Puente de Piedra citado, como en este, "de hierro", fue el preboste ceheginero don Alfonso Álvarez Castellanos quien propició la finalización.


Perspectiva del puente hierro.
Cuentan que Castellanos, a su regreso de la acostumbrada temporada de baños, hubo de pernoctar al otro lado del río en la casa de los labradores de la Pollera, porque se encontró con una riada que le impedía llegar a Cehegín. Al otro día, el señor de Cehegín llamó a su mayoral: “-Marcha inmediatamente a Madrid y entrega esta misiva a don Antonio Cánovas del Castillo…-“ En la carta le relataba la inclemente aventura atmosférica y reivindicaba que para la próxima temporada de baños le agradaría no encontrar otro problema de inundación. Justo es decir que Cánovas mandó a la semana siguiente un equipo técnico para estudiar la construcción del nuevo puente sobre el Quípar, que buena falta le hacía a Cehegín.
No sabemos si la anécdota fue verídica, pero esta es otra historia… No obstante en próximas entradas seguiremos relatando historietas de los puentes cehegineros.

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