Desde mi Buhardilla Mesonzoica
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lunes, 4 de julio de 2016

PAN Y TOROS

PAN Y... FÚTBOL 


Los romanos demandaban pan y circo, y así comenzó la decadencia del Imperio Romano..., aquí, en nuestro país, hubo una calamitosa época en que se pidió Pan y Toros, y nuestra gloriosa patria acabó como el “Rosario de Vacares”.

Fiesta nacional.
Y un músico ya consagrado, aunque todavía joven, Francisco Asenjo BARBIERI, le pone las notas. Una gran partitura que queda en el acerbo de nuestro género lírico.
Después resurgió algo la llamada 'Fiesta Nacional', pero en la actualidad sufre una tremenda cuestabajo (como aquel tango famoso).

Escena de la zarzuela "Pan y Toros".
En la actualidad, lo que el pueblo soberano solicita es 'Pan y Fútbol', aquellas fiestas circenses de los cultos romanos, han sido trocadas por el gran espectáculo balompédico. 
Locura colectiva de ilusionados futboleros abarrotando cada día esos desmesurados coliseos de radiantes anuncios y verde pastizal, tratando de olvidar por unas horas la rutina diaria y gozar del equipo de sus amores.

La masa de aficionados anima a su equipo.
¿Qué tendrá el fútbol para polarizar incluso a ciertos personajes…?; éstos, ubicados en el palco de honor cual omnipotentes divinidades, bendicen el partido, invitados por los directivos de turno, y aprovechan para determinar inconfesables intereses.

Palco de honor de un estadio.
Mientras, veintidós dioses del olimpo balompédico, un coro de zagales de calzón corto, investidos de bizarros guerreros que batallan por la deseada pelota, se revuelcan y reparten toda suerte de técnicos patadones para la futura disputa dialéctica: -“¡Penalty, fue penalty…! ¡¡Fuera árbitro…!!... ¡Usted es jilipollas, o es que no vio el fuera de juego…!, etc, etc.”



Después del choque invaden desde la pequeña pantalla nuestros bares o salas de estar (no de ser), circunspectos, ejerciendo de torpes hombre-anuncio, luciendo lujosas prendas adornadas con el prestigioso logotipo de la marca de moda (de la que cobran sustanciosos caudales), y con burda elocuencia chapurrean sus sabias y rotundas opiniones acerca de tan grave cuestión con indescifrables razones, positivas o negativas según el resultado.
Y no digamos los mercenarios astros requetemillonarios, tan “chuletas” ellos, tan bien trajeados con esas ropas de diseño y sus proverbiales tatuajes. ¿Cuánto percibirán por cada chutazo?..., ¿Cobrarán lo mismo por un penalti que por un lanzamiento directo?...

Presentación de nuevo fichaje.
Hay que ver la cara tan ridícula que se les queda cuando cualquier chavalote recién salido de la cantera los deja “clavados” con un soberbio regate...
Los medios de comunicación, prestos de noche y día, para que ningún españolito bien nacido sufra escasez de futbolitis. Los “ilustrados” diarios deportivos, (la prensa que más hojean -y que no ojean- los españoles), deslumbran a sus lectores con aparatosas portadas y con peculiar jerigonza, diseccionan las peliagudas y trascendentales materias deportivas, desencadenando la apasionada controversia. 
Diferente sería el juego del balompié si le enseñáramos “tarjeta roja” a ciertos presidentes: bocazas; pisaverdes; y prepotentes mandamases, etc. (de todo hay en este zoo).
Muy espectacular y apasionante es el fútbol cuando no anda por medio el perverso interés. Qué ardoroso es un partido entre jóvenes noveles,  donde se juega de poder a poder, con garra y deportividad, sin excesivas estrategias y teorías, sin tantos especialistas y entendidos.

Cehegín F.C. (años 50)
¡¡Chuta Juan Gloria!!... Alentábamos en otros tiempos menos crematísticos a los esforzados jugadores locales con ímpetu patriótico. Mi entrañable compadre Salvorico animaba al 'Nene de la luz', extraordinario cancerbero de aquel Cehegín, F.C. de los cincuenta: -“Nene, esta tarde ¿qué…?- y el joven y espigado portero le contestaba socarrón: -“Esta tarde me voy a tirar a las ‘luces’…-

El Platillo volante de Cehegin.  
Pero esto era en otra época. Hoy todo gira en torno a la publicidad, la cual ha de sanear la cuenta de resultados. Vivimos en un país con Economía de Mercado y todo lo que genere déficit es deleznable y por ende rechazable –como diría solemnemente cualquier jerifalte de la megaeconomía-.
Los logotipos señeros, capitaneados por el de la coma en forma de boomerang -no por muy popular de buen gusto- se adueñan de los estadios balompédicos, son quienes establecen las condiciones y al final ganan los torneos. 
Dicen que pronto se va a crear una nueva liga entre las autonomías españolas; será interesante presenciar un encuentro entre la selecciones Autónomas de Murcia y Castilla-León, y... ¿por qué no?, la Comunidad Riojana y la Selección Nacional Brasileña.
Así es amigos o al menos a mí me lo parece, esa “droga” llamada fútbol, un fenómeno social que va a más sin ningún género de dudas. Y así nos va; hemos de tener en cuenta que somos del grupo de los países ricos de la U.E., y naturalmente una nación que se precie ha de ser principal en el fútbol.

Grandes masas de forofos.
Una tumultuosa trompetería con acompañamiento de bombo, triángulo y platillos aclama unánimemente el ‘glorioso momento’ del llamado mundo occidental, reafirmando el giro que encamina a nuestra sociedad.

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