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sábado, 24 de diciembre de 2016

La Cueva de la Encantada

LA CUEVA DE LA "ENCANTÁ":

"El hombre es una criatura que camina por dos mundos y deja sus huellas en las paredes de su cueva de las maravillas y las experiencias de su peregrinación espiritual."

Torre del Pozo o Ladrón de Aguas (Encima de la Cueva de la Encantada)
La llamada Torre del Ladrón de Agua, uno de los torreones de la antigua fortaleza  amurallada ceheginera, situada en el Barrio del Puntarrón o del Pozo y debajo del Alcázar del castillo ceheginense, está situada tras la cuesta de la Iglesia Mayor de Santa María Magdalena. En esa torre, hoy restaurada, se encuentra la misteriosa 'Cueva de la Encantada' –o "Encantá"- así como el pozo que presumiblemente llegaba hasta el lecho del Argos y de donde se sustentaba de agua la villa cuando estaba amenazada por los asedios de las guerrillas de Taifas. Según datos del arquitecto Francisco Sola: "A pesar de que los datos iniciales hacían sospechar de la existencia de un pozo de abasteciendo de agua, establecimos que el origen del topónimo de la torre como “Ladrón de Aguas” venía dado por la existencia de un aljibe. Este se nutría tanto de escorrentías de pluviales (era el punto más bajo de la fortaleza) como de la elevación mediante medios mecánicos del agua que discurre por la “Acequia del Campo”. Esta acequia, que discurre a los pies de la torre, tiene un origen histórico de riegos de herencia musulmana y parte de un azud sobre el río argos situado cuatro kilómetros más arriba. La torre data del siglo XI y coincide con la ocupación almohade de las tierras del Levante español. Tras la reconquista cristiana a mediados del  siglo  XII, la torre sigue formando parte del recinto amurallado hasta el XVI, pasa por las manos de la orden del Temple y la de la orden de Santiago. A esta última corresponde los documentos denominados “visitaciones”. 
En esa cueva de medianas dimensiones donde muchos chicos cehegineros hemos jugado al 'escondite' y a las 'manos arriba', se forjó con los años una invención urbana que ha pasado de padres a hijos.
Cuenta esa leyenda que fue encontrada dentro de la cueva una mujer de extremada delgadez y enferma de tétanos, en un estado de rigidez exagerada —del "Mal Tieso" como decíamos antaño por aquí— aunque aún viva y semiconsciente…, las creencias supersticiosas de la época, atribuyeron que su estado de agarrotamiento era debido a un encantamiento producido por una maléfica hechicera del barrio del Cubo que le suministró un bebedizo para originarle un aborto.
Cueva de la Encantá -foto antigua-
Hay otra versión, quizás más generalizada y divulgada en numerosas latitudes, y es la historia de una hermosa princesa árabe que bajaba a la cueva cada noche para encontrarse con su fiel enamorado, un joven galán cristiano. En los claroscuros del estío, solían bañarse juntos en las cristalinas aguas del río Argos, donde después reposaban abrazados hasta altas horas de la madrugada, entre los cañaverales, a la luz de la luna llena a la que invocaban que les permitiera ceñirse así eternamente.

Vista Casco Antiguo (desde Cabezo Mina Carlota)

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