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miércoles, 6 de febrero de 2019

SAN VALENTIN, YO NO TE OLVIDO.


SAN VALENTIN, YO NO TE OLVIDO.


 Posiblemente que todo el encanto de san Valentín se origina en un verso del poeta inglés Goffried Chaucer, quien escribió: “Para esto estaba el día de San Valentín, / Cuando cada falso cometa buscaba su pareja...”

Cuenta la leyenda que en el siglo III, en tiempos del emperador Claudio II, un sacerdote llamado Valentín profesaba en Roma. El emperador prohibía tajantemente el matrimonio entre jóvenes con el pretexto de que ellos, al no tener ataduras familiares y de ningún tipo, eran mejores en la batalla. Valentín entendió esta prohibición como algo injusto y contradijo al  mismísimo emperador celebrando bodas en secreto. Claudio pronto se enteró y entró en cólera ante la desobediencia de Valentín.
Como el sacerdote gozaba de cierto prestigio en Roma, el emperador lo llamó para aclarar sus pretensiones. Valentín aprovechó este encuentro con el emperador para intentar convencerle de las bondades del cristianismo. La jugada le salió mal y fue encarcelado por semejante "tropelía". Para avergonzar más al pobre clérigo, el oficial que estaba al cargo de su encarcelación – de nombre Asterius – lo puso a prueba para ver si eran verdad tantos parabienes sobre el cristianismo, y le emplazó a devolver la vista a una hija suya, Julia, que había nacido ciega. Valentín aceptó, y gracias a la ayuda divina, ella recuperó la vista. Atónito por este hecho, Asterius se convirtió al cristianismo. A pesar de este milagro, Valentín siguió cautivo, hasta que el 14 de febrero del año 240 el cruel emperador ordenó su asesinato. Julia plantó un almendro junto a la tumba del sacerdote en agradecimiento por curarle la visión, símbolo del amor y la amistad.
Posteriormente, el Papa Gelasio honró a Valentín, proclamando el 14 de febrero como día de San Valentín, transformándose más adelante en el emblema de los enamorados.
Así mismo a través de los siglos, por estas fechas, las alegres cigüeñas hacen su aparición en numerosos puntos de la península, las blancas y hermosas cigüeñas ibéricas, orientadas por las leyes que rigen su fenología, regresan a sus viejas torres de años anteriores y con sus revoloteos armónicos elaboran sus nidos con palos y ramajes esperando ansiosas la llegada de la esplendorosa primavera para que se realice el cortejo nupcial.


Aquí en Cehegín, en la fría y austera comarca del Noroeste de Murcia, acariciando el ecuador del invierno, observamos como poco a poco se produce de nuevo el milagro: un inmenso mar de almendros floridos anuncia precoz la estación de las flores. Ese tiempo de reconfortantes temperaturas que invitan al callejeo o al recorrido campestre, gozando de los templados rayos del astro rey. Dice nuestro sabio refranero... “Si por la candelaria flora.... invierno fora...”


Eclosión floral de los almendros -foto A.G.N.-
Todo el mundo sabe que san Valentín es el santo patrón de los enamorados, para algunos un santo cursilón, para otros un motivo de obsequio mutuo entre amantes, para nuestra sociedad del derroche, la primera festividad consumista del año, después del despilfarro navideño. De todos modos, hace años que el 14 de febrero fue erigido como el día de todos los que están enamorados, y ahí está incombustible, en este mundo lleno de atrocidades y crímenes diarios, celebrándose año tras año, sin importarle quien le autorizó para patrocinar el amor. 



No obstante, en este caso importa menos la onomástica que la fecha, ya que asegura una leyenda europea que en este día se aparejaban los pájaros. En materia de tradiciones y leyendas, la gracia reside en lo oscuro del tema. La poesía como el arte, no son ciencias exactas, todo es por aproximación..., no siempre dos más dos son cuatro. 
En las noches claras de esta esplendorosa estación invernal, si observan la cúpula celeste, lo que muchas veces creemos que son satélites artificiales, son esos espíritus errantes disfrazados de cometa: son almas gemelas que se encuentran de nuevo en otros mundos.



Los espíritus miopes, prosaicos, protestan afirmando que los cometas solo describen órbitas, y que el poeta abusa de las imágenes, aludiendo a esos pájaros..., no nos extrañe que en estos tiempos que corren existan gentes crispadas que reniegan de la poesía. Les importa poco que los pájaros se apareen en san Valentín que en "san sanito", estos pragmáticos están negados para percibir la fragancia del santo casamentero. Suponiendo que deseen cortejar a una dama, en vez de susurrarle en los oídos dulces palabritas, sus diálogos serán referentes a índices macroeconómicos o de termodinámica..., o si me andan apretando de geometría analítica.
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