Desde mi Buhardilla Mesonzoica
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viernes, 30 de diciembre de 2022

CALLE MAYOR DE ARRIBA Y ALEDAÑOS.

 LA CALLE MAYOR DE ARRIBA Y SUS GENTES DE AYER

Seguimos con la nómina de calles y callejuelas de nuestro reconocido Casco Antiguo, un mágico microcosmos donde fluyeron encantadoras historias y anécdotas.
 

Antaño fue la arteria más populosas de Cehegín, hogaño es una estrecha y moribunda calle solitaria, que solo añora otros tiempos donde protagonizaba la vida social y festera local, por suerte quedan los resquicios de lo que fue el Castillo-Alcázar y el monumental templo santiaguista de Santa María Magdalena -que bien podría ser basílica, declarada B.I.C. en 1982 y además Monumento Nacional-, presidiendo la sorprendente plaza-mirador, y abrazada por los palacios de los Vélez y el antiguo Consistorio municipal, además de los soportales sostenidos por una columnata procedente de restos de la ciudad de Begastri, cuyo conjunto ofrece al visitante una de las más bellas panorámicas de la región.
 


Según el archivero y cronista Francisco Jesús Hidalgo García: Encontramos una referencia a la calle Mayor en el año 1547. La obra del empedrado que se iba a realizar comprendía toda la calle Mayor de arriba, (Principal o Grande), con cuyos nombres se le conocía, enlazándose con la calle que abrazaba el castillo, hasta llegar a la placita de la iglesia y de allí bajar por la Cuesta de la Iglesia hasta la puerta de la villa o de Canara, donde se desemboca a la actual Plaza Vieja. 


Aunque no sabemos con seguridad la extensión que tenía la calle Mayor a mediados del siglo XVI, es posible que se prolongara rodeando el castillo (donde después se construyó el Ayuntamiento, inaugurado en 1676), hasta la citada placeta de la Iglesia, junto a la puerta del castillo, que formaba un bello pórtico rematado por un marco angular (hoy desaparecido). A finales del siglo XVI, casi se hallaba conformada la estructura viaria principal, que en el siglo XVII ya tuvo como eje la calle Mayor y su corazón: ‘el Mesoncico’, donde nace la cuesta de Moreno, que desemboca en el Sto. Cristo, la calle Mayor de Abajo y la de la Tercia, (que en el siglo XVII y hasta 1897 se llamaba "calle de las Balsas", en el tramo que discurre desde la citada ermita hasta la Casa Tercia), asentándose en dichas calles las principales familias nobiliarias de la villa en aquella época. 
**(Ya damos buena cuenta de estos lugares en otras entradas de este blog).
Sin embargo, es momento de enumerar las numerosas casas-palacio y casonas nobles que flanquean la hermosa calle que nos ocupa, empezando por la calle López Chicheri -antaño también llamada por el pueblo calle Mayor- desde el conocido Parador de doña Blanca de Garnica:

Torre y Parador de Dª Blanca (Palacio de Castellanos)
Iniciamos el periplo con las casas más relevantes, ornamentadas por bellas fachadas y sendos escudos nobiliarios. Dr. Antonio Bernal; Dr. Yagüe (donde se ubicó la delegación de la ONCE); Palacio de Castellanos -hoy morada de Xavier Sánchez Amoraga y Garnica, Conde de Campohermoso-.


Palacio de los Condes de Campillo; Palacio-Casa Jaspe -Actual Ayuntamiento-; Casona de la Familia Melgares de Aguilar; hasta llegar a 'la Barandica', para penetrar al Mesoncico, cuya placeta es cercada por diversos edificios emblemáticos: el Hospital de la Real Piedad, otrora casa-palacio de otro preboste local, don Pedro M.ª Chico de Guzmán, frente a la antigua Casona de don José de Béjar, en cuyos bajos se instaló en los años 20 del siglo XX, la primera entidad bancaria de relevancia: el Banco Español de Crédito, y así mismo la reputada pastelería de Motolite.


Además de la Casa-palacio de don Octavio Ruiz de
Assin, que preside el recoleto Mesoncico.
Patio Árabe (Casona de d. Amancio)
Hospital Real Piedad

E iniciamos la actual calle Mayor: Casa de Mª. Cristina Chico de Guzmán -hermana del Duque consorte de Ahumada, -donde ha estado ubicada la farmacia Agudo, la más antigua de esta ciudad.


Enfrente el palacio de don Amancio Marín de Cuenca, -hoy habilitado como ampliación del Hospital anexo-; las casonas de familias de la burguesía como Sandoval; Ortega Lorencio -las Boticarias- donde estuvo ubicada la Sociedad "La Peña" frente al palacio del Marqués de San Mamés -hoy Casino de Cehegín-.


Palacio de los Duques de Ahumada y Condes de la Real Piedad, Familia Girón; Casa de La Torre; Casa del Gral. Carreño; y la Casa de la Encomienda, (en la II República llamada "Casa del Pueblo" y hoy convertida en un suntuoso palacio de propiedad privada de la familia Chumillas).

Casa-palacio de la Encomienda (Hoy de la familia Chumillas)

Hasta llegar a la vetusta Casa Consistorial con su escudo de armas de la Ciudad, que preside la plaza del Castillo junto al otro gran palacio de los Fajardo -hoy unidos formando el magnífico Museo Arqueológico de Cehegín. 
  

Pasan los convulsos años y la guerra civil, y en aquella calle Mayor de los 60 aún quedaban vivos algunos comercios antes de la diáspora hacia la nueva Gran Vía y barrios modernos del ensanche local. En aquella calle Mayor de Arriba se ubicaba casi todo el movimiento económico local: Tiendas de ultramarinos y alimentación, como ‘La Económica' de Juan 'el Pancho'; y Santos ‘El del Maestro’ —cuyas divertidas anécdotas, son ya patrimonio de la facundia ceheginense, una de las más célebres que se recuerdan: "...Un hombre subía presuroso hacía la parroquia de la Magdalena y al pasar por la puerta de la tienda, le preguntó: -¿sabes si han subido los curas...?- Santos le replicó solemne: Que yo sepa, están al mismo precio..."—; Perico ‘El Gibao’; —vaya bocadillos de ‘aguja en conserva’ y bien bañados de caldito y exquisito queso de bola-; Miguel de Mariano; Pepe ‘El Fresco’; Carnicerías: La Magdalena; El Piní; El Amado; Panadería Noguerol; El Lavao (primero barbería y luego pan y populares empanadillas). Pescaderías de la familia Toneja; Encurtidos y salazones, etc.
El citado Hotel Lorencio, con su admirada puerta, labrada artesanalmente, hospedaje de toreros, viajantes , y gentes de la farándula. La tienda de calzado de 'los Vélez', así mismo se confeccionaban las típicas alpargatas cehegineras. La platería y relojería Tomás Alguacil -en cierta época primer despacho de las quinielas-. Las sastrerías de Oñate; Salinas; Amores; y Cosme Matallana, las telas de aquellas sastrerías eran de Béjar; Tamburini o de Brujas, paños de auténtica lana virgen. Fernando Clemente (El de Pepa); Juanico ‘el de doña Elena -también conocido como ‘el de las confecciones’; la de José Chacón Barahona y su cuñado José Carrasco; que años después marcharon a Valencia, y en aquel bajo comercial, fundó una moderna tienda su cuñado, Alfonso Peñalver Jiménez, un precioso y moderno establecimiento con el título de 'GORTA'.


Así escribía al respecto Francisco Alemán Sainz en su ensayo “El libro de Cehegín”: “Para el transeúnte los escaparates son una contemplación. En sus alacenas, nos sale al paso el pequeño mundo de las cosas dispares. Hay una nueva tienda, en la calle Mayor de Cehegín; un comercio amplio... Mostradores y maniquíes con ese gesto parado por ser desposeídos de sus atuendos... En el fondo, en la pared, aparece un ‘cuadro’, que es ventana abierta a la distancia... Y desde allí nos sorprende el verdemar de la vega de Cehegín. Una tienda con derecho a paisaje, que debiera ser galardonada, a cambio de la compra de una camisa o de unos calcetines, contemplar un paisaje profundo y levantado de montañas en la distancia. La muchacha pregunta: — ¿Qué quiere usted señor...? — Verá usted. Saber si ese cuadro está a la venta...— No, no lo está. Es imposible embalarlo. — Lo suponía. Gracias. — y uno se va 

Calle Mayor -esq. Coleteros-

Continuaba la nómina con El estanco de la ‘Tía Lagaña’; los Hermanos Álvarez, conocidos como ‘los Coleteros’; La Farmacia Agudo y ‘Las Boticarias’ Ortega Lorencio. Joaquín Lorencio, surtido local que ofrecía sus cerámicas de la Cartuja sevillana, y muchísimos ajuares; Tejidos Fernando Moya, -luego pionero de la novedosa TV.- Ferretería y paquetería Emilio ‘el de Marco’; y Pepe 'Tierra' -Con su rótulo de ‘La Alegría de la Huerta’ en las puertas de persiana del comercio, (adquiridas al famoso establecimiento murciano)-.

Además, en aquel vivero comercial se ubicaba el sector de la hostelería y la higiene:


Las pastelerías de Ramón Pío García-Ripoll 'el Confitero', y la de 'Dulces Motolite' (Empresa centenaria, galardonada en 1999, por la Cámara Oficial de Comercio y Navegación de Murcia, así como el reconocimiento al maestro Motolite, como uno de los pasteleros artesanos más veteranos de Murcia, junto a otros cuatro compañeros, por la Asociación de Pasteleros de la Comunidad Murciana).

Aquí estuvo ubicado el Banco Español de Crédito y posteriormente Dulces Motolite.

Y muchos bares y tabernas: Bar Piñero, El Casino con su elegante ambigú; el bar-restaurant de más solera de la comarca: El Sol (Antes Café Lorencio); Bar La Tapa; El Gato Negro; taberna de Antoñín; Casa Barras -donde cada tarde se “echaba la cinta”, que consistía en un platico de ‘pillao’ y medio litro de vino recio.


Calle Mayor -Bar Sol, al fondo Ayuntamiento antiguo-

Y numerosas barberías: Ginés López Chico, Pepe El Bulí, Juan Pedro, José Arévalo, Federico García-Ripoll, El Samper, El Churrascas y el citado Lavao, que además de el consiguiente afeitado y recorte de pelo, se disfrazaba de tertulias mientras les llegaba el turno (**Otra entrada este blog, habla de los barberos). Y todo lo que rodeaba los restos del Castillo. Y no solo era todo lo dicho, los festejos y celebraciones, siempre han discurrido por la calle Mayor: Fiesta de San Sebastián, Carnavales, Semana Santa, procesiones religiosas, fiestas patronales, y la Navidad, con los belenes tradicionales. Y para remate la multitud de puestos del mercado dominical, (que narramos en otras entradas de este blog con los siguientes títulos: UN DOMINGO DE FIESTAS EN CEHEGIN”; “ANTIGUAS TABERNAS CEHEGINERAS”;MESONCICO-II-“.) Un singular espacio de extraordinario colorido y actividad diaria que desearíamos para esta época.  
  
Fuentes: Tradición oral, Archivos Municipal y del autor y de diversas publicaciones. 
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