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domingo, 2 de diciembre de 2018

JARDINES Y PARQUES CEHEGINEROS



JARDINES Y PARQUES DE CEHEGIN

Panorama Casco Antiguo -foto A. González-

Nuestro pueblo Cehegín y su entorno, entre otros muchos regalos, recibió del Todopoderoso uno de los paisajes más maravillosos de la región murciana, puede presumir, como todos sabemos, de un Casco Antiguo declarado conjunto histórico artístico por su extensión y su belleza urbanística derramada a lo largo de siglos por iberos, cartagineses, romanos, visigodos, árabes o judíos, y naturalmente cristianos. Todos ellos conformaron este extraordinario hábitat. Pero no sólo es esto Cehegín, así mismo siempre ha gozado de una frondosa masa forestal, reconocida como “pulmón” de la Comunidad Murciana.

Paseo de la Concepción-Foto de Pablo López.
Pero hablemos de sus numerosos jardines y parques: el Paseo de la Concepción, dicen que es el mirador más impresionante de la comarca, privilegiado observatorio de casi todo la floresta ceheginera, es un espectáculo la floración de las arboledas en primavera:  la Plaza del Castillo, —sin castillo—, pero sin embargo, noble solar con otro sorprendente mirador y una pequeña zona ajardinada, solaz de la nostalgia y de los jubilados; así mismo distintos espacios lucen ornamentados por innumerables plantas y flores, como el de la placeta de San Francisco; el pequeño vergel junto al Parador de Dª Blanca; el recoleto jardín de la Esquina de la Virgen. Otro marco de reciente creación es la gran rotonda del Arco Romano, junto a la Estación de Autobuses, construido con sillares de la ciudad perdida de Alquipir, en el valle del Paraíso, desde allí nos ofrece un panorama con la Cuesta del Parador y la soberbia mansión de Dª Blanca.
Arco Romano -Foto A. González-
La restauración de la Balconada-Mirador de la Tercia, junto a la llamada Casa de Europa, en otro tiempo propiedad de un preboste ceheginero: don Juan Martínez-Oliva. Y dos de los parques orgullo de Cehegin, los más encantadores del noroeste murciano, el de Juan Carlos I y el de Ginés Ibáñez “el Ciego”, ambos con diversidad de plantas y flores, una monumental fuente con chorros de colores y un pequeño auditorio al aire libre, y el segundo, y más moderno, con un sector lúdico-festero polivalente además de pista deportiva, ubérrimo vergel que cobija un pequeño paseo con el monumento dedicado al agricultor ceheginero, y flanqueado por bucólicos parterres adornados por el Monumento a las víctimas del Holocausto nazi y un pilón erigido en recuerdo del hermanamiento con la ciudad de Mataró. 
Cruz Jardín Convento-Foto A. González-
Y no digamos el hermoso Jardín del Convento, con la gran reforma que le presta una luminosidad diáfana, sin perder su identidad que le confiere la pequeña fuente del Pato y el pórtico con los monolitos trasladados en el año 1952 desde su primitiva ubicación en la Gran Vía.


En otra época, se plantaron palmeras en toda aquella Gran Vía, posteriormente sustituidas por numerosos árboles de distintas especies repartidos, moreras, naranjos y plátanos, así como el almez, (árbol que cría aratones, legendarios frutos, y que tanto jolgorio propiciaba en el Cine en otros tiempos). Todos estos árboles se disputan hoy el protagonismo por las principales vías ofreciendo al viandante su agradable sombra. 
Estanque del parque Jinés Ibáñez-Foto A. González-
Algunos también recordarán aquello del Jardín de la Alegría, o el vergel floral que se empleaba para adornar los altares en el mes de Mayo o de María, con el periplo de la Virgen de Fátima por los barrios cehegineros. ¡Qué tiempos! recordemos algunos lugares de antaño con ornamentos florales, como los dos enormes macetones que flaqueaban el inicio de la cuesta del paseo. O nuestras calles repletas de macetas con geranios y otros aliños y que el ayuntamiento promovió con unos concursos anuales al objeto de embellecer el lastimero entorno ceheginero, por cierto en aquellos años también hay que reseñar un peregrino concurso del consistorio. Consistía en encalar las fachadas para dar al pueblo carácter de limpieza y esclarecimiento y lo convirtieron en un amontonado laberinto lechoso, lo que no sopesó bien la municipalidad fue que Cehegín no pertenecía a los pueblos blancos de Andalucía, si no al noroeste de Murcia con un paisaje más bien ocre.  

Casco Antiguo -Foto Archivo
Pero esta es otra historia. Y para jardines, los del Edén Canarense, una sorprendente miríada floral a la vera del Argos mitológico y si le añadimos sus jugosas hortalizas, sobre todo los sabrosos tomates, aderezados con un poquito de sal y un buen chorro de aceite virgen de nuestras almazaras, y naturalmente todo ello regado con vino de la tierra, ya es para morirse de gusto. Pero de Canara hablaremos en otro capítulo.
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