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sábado, 6 de febrero de 2016

CARNAVALES DE CEHEGIN

 CARNAVALES DE CEHEGÍN

Vamos a recordar algunos carnavales de Cehegín, aquellos jaraneros días de los años 60 del siglo XX, que gozaron de gran popularidad en toda la región, así como los de otros tiempos anteriores a la guerra civil, los alocados años 20 y 30, cuando los mascaradas eran una proceso de anarquía total en el buen sentido de la palabra: las comparsas se sucedían de todos los colores con críticas a cual más incisiva, el sentido del humor reinaba por doquier, las estudiantinas con sus guitarras y bandurrias amenizaban las calles y los pasacalles de las bandas de música y las charangas se encargaban de llamar a los ciudadanos a participar.

Invitación bailes carnaval del Casino.
El Casino centro de ocio, y de todos los festejos locales, polarizaba los bulliciosos galanteos, aunque también existían otros círculos como ‘La Peña’, ‘La Patria Chica’, ‘Los Moniatos’, ‘El Círculo Católico’ o los teatros ‘Benavente’ y ‘Calderón’, así como las sedes políticas como Izquierda Republicana, los Monárquicos, los Socialistas, Acción Popular, etc., todos ellos instituciones de grandes bailes donde las recatadas mozas se convertían en cortesanas encubiertas: “¡Que no me conoces…!”- exclamaba la esbelta danzarina de rostro cubierto, aunque desnuda de toda turbación con un gran descoco. 

Carnaval en el casino de Cehegín.
Encubiertas excitaciones de suspirados coqueteos que conseguían el codiciado enamoramiento hasta aquel momento sin respuesta. Pierrot y Arlequín compitiendo por la sonrisa de Colombina. ¡Que no me conoces...!, la cantinela se repetía incesante entre máscaras y mascarones.

Comparsa "Violetas Imperiales" (Año 1934).
Fue muy popular la estudiantina de Violetas imperiales, patrocinada por doña Antonia Musso, famosa mecenas de todo lo relacionado con el arte.  Se cantaban coplas de lo más ingeniosas cuyas tonadillas componía esta dama. Letrillas satíricas como la que aludía al alcalde: “Somos de Cañacanara, Manezuela y Algezares y con el debido respeto pedimos……, salud pedir para don Fidel que con su ‘luz’ nos vamos a alumbrar…” —también se cantaban valses, uno de ellos decía algo así: —“La otra tarde en el casino, me quisieron convidar a café con marrasquino y un poquito de coñac…, a las cuatro la mañana la campana golpes dio…, yo no sé cuanto bebimos, que hasta el ‘chámpan’ se acabó …” — También se cantaba un vals de ciego que se titulaba —“Con sábanas, sin sábanas….”—, y mazurcas como la que recordarán algunos: —“Mal dolor le de a tu tía, que está en Almería, muy lejos de aquí…” — y otra mazurca que cantaba Bartolo de Juan Luz, con mucha emoción: — "Niña hechicera de rostro agraciado, dime si has amado alguna vez por caridad, porque yo tengo el alma afligida…. Ven, ven, ven adorada mujer, ven…, ven.., ven a bailar con frenesí, ven…, ven…, ven adorada del alma, que yo de pena voy a morir. Sal hermosa a tu ventana, sal hermosa a tu ventana por favor, esperando la mañana, a que venga el trovador..."— "Descúbrete máscara— pues no puede ser— descúbrete máscara que eres mi mujer— descúbrete máscara— no puede ser no— descúbrete máscara que lo mando yo..."— "Vámonos juntos del brazo tu eres bonita, tu eres leal, al jardín a pasear...,  si se marchitan las flores, tu eres mi vida, tu eres mi amor — descúbrete máscara que lo mando yo."

Mascarones
Después de la guerra civil hasta los años setenta, se sucedieron muchos avatares respecto al carnaval, teniendo en cuenta que estaban prohibidos por el régimen de Franco, aunque –todo hay que decirlo- la gente se lo saltaba a la torera y la calle Mayor ceheginera era un hervidero de mascareo. Sin embargo, a veces, la Guardia Civil no tenía más remedio que intervenir, y se producía la desbandada, donde no era extraño que la salida de emergencia del casino se colapsara de máscaras en huida masificada.
Pero la verdad es que todo era pura justificación de la autoridad ante posibles denuncias. Aun así se parodiaban todo tipo de personajes y cantos aludiendo a la crisis de la industria alpargatera: “Antes los alpargateros / almorzaban chocolate, / y ahora quisieran pillar / una ensalá de tomate.”
Lo cierto es que el ingenio y la ironía se adueñaban de la calle Mayor y cuando ya el barrio de las Maravillas acaparó el protagonismo ciudadano, la calle del Convento sustituyó a la otra vía histórica. Mascarones como el ‘Maravilloso o el ‘Toneja’, ‘Ventanas’, o ‘Barrachina’, y otros solazados personajes locales sembraban de alegría y diversión los carnavales con coplas de esta suerte:
"Las mocitas de este pueblo han comprado una romana
pa pesar el colorete que se echan a la semana.”
“La dama que está bailando es una gran señorona,
y el bolero que la baila es más gandul que una loma”.


Barrachina y Cía.
Estridentes alharacas, cortejos de heterogéneos colores y estrafalarios ropajes, todo un rutilante abanico de locuras tratando de perder esa timidez que durante todo el año ha permanecido escondida bajo el otro disfraz…. Eran otros tiempos y otros carnavales... 

¡¡Que no me conoces…!! —
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