Desde mi Buhardilla Mesonzoica
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domingo, 27 de mayo de 2018

PREJUICIOS

LOS PREJUICIOS

Popular cuentecillo humorístico, con moraleja.

El tío Leoncio el Bombanas y su nieto se dirigían por el camino del ‘Agua Salá’ hacia el Puente Santo. Como cada domingo, en Cehegín, se celebraba el mercadillo y allí vendían su mercancía. Salieron muy temprano desde la casica de su huerto del Barranco de las Canales montados ambos en el asno, además de la carga de lechugas y otras hortalizas que, con tanto mimo, criaban en los bancales regados con la mítica agua de la Balsa Santanares...


Al llegar al legendario Puente le dijo el tío Leoncio al zagal: -Vamos a bajarnos del burro que va cansao y tié que subir por la Cuesta del Huerto la Orden que está mu empiná…”-
Cerca, ya, del ‘Poyo Colorao’ se cruzaron con el ‘Maestro Jamones’ que les saludó: Güenos días, Leoncio, ¿cómo leche vais andando, con ese asnote tan sano y descansao…? – se miraron abuelo y nieto y pensaron: Pues si´ques verdad, si ya hemos subío toa la pendiente…” – y volvieron a montarse ambos sobre el animal. Pero al llegar a la Esquina la Virgen se encontraron con el tío Zenaoira que bajaba para su huerta y les dijo: “Pero hombre, Leoncio, ¿no ves que ese probe animal va emasiáo cargao…? ¿Es que lo quiés reventar como un ziquitraque…?-“
El viejo reflexionó: -“…en fin, me bajaré yo, y así irá más descansao el jumento...”- No había hecho más que descender del asno cuando se confronta con su amigo Antón 'Botana' que espetó al muchacho: -“Los zagales de hogaño no tenéis vergüenza ni respeto por los agüelos. ¿Tú ¡janglón!.. crees que está bien que vayas montao y tu agüelo tan elicao de las piernas y encima con las almorranas resucitás, tenga que ir andando…”- el nieto avergonzado, se bajó del rucio y cedió el sitio a su abuelo…
En esto y ya cerca del Santo Cristo se encuentran al tío Bernardo ‘el Vinculao’, un jubilado, muy finodo, recién llegado de Mataró, que, riendo, amonesta al viejo: -“Ostras tú, Leoncio, cómo abusas del nano, tú bien acomodado en el asno y el pobre chiquét a pie…”-

Total que de nuevo, aunque ya un poco harto de tanta crítica, subió al crío encima del burro, y ya remontando la Cuesta Moreno, unas mujeres que se dirigían al mercado empezaron a gritarles: -“La gente ya no tie concencia ni caridá. No tié bastante el probe burrico con la carga y encima se montan ese pa´e gandules…”- Así que de nuevo se bajaron del burro ambos y además se cargaron con los sacos que ya llevaba desnivelados el animal. Entonces, un grupo harto de almorzar que salía de la taberna de “Juan el Manco” riendo estentóreamente criticaron: “Atié, qué par´embéciles, mia’que subir la cuesta andando y con un saco a cuestas ca'uno, tan atosigaos, llevando un animal tan fuerte que pue cargar hasta con ellos… ¡las cabezas no están güenas…!

MORALEJA, esta pequeña fábula ceheginera demuestra que hagas lo que hagas y digas lo que digas, siempre te encontrarás con alguien que pondrá alguna mácula a tus comportamientos. Por lo tanto lo inteligente es no hacer caso de los prejuicios y actuar como nos dicte nuestra conciencia.
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