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domingo, 7 de junio de 2015

EL COSO

EL COSO.

 –¿Carrera; Camino; Ruedo; Teatro…? 

Vista del Coso nevado.
Puede ser plausible que la acepción tenga que ver con la expresión latina cursus, que viene a significar “carrera”. Quizá etimológicamente El Coso tiene ese nombre por ser zona de paso, incluso antes de la construcción del arrabal, y ese significado de carrera habría que aplicarlo en el sentido de “camino hacia…” Hay otras hipótesis que podrían barajarse por la morfología del lugar como “ruedo” y también “hemiciclo teatral”, aunque no parece ser lo que decidiera el apelativo, sin embargo, también podría proceder ‘carrera’, aplicado a ‘correr’, o ‘corrida’, por ejemplo, ‘de toros’. Lo cierto es que sigue siendo una incógnita el topónimo.


Según información del archivero municipal, el paraje denominado "El Coso" ya estaba documentado con ese nombre a mediados del siglo XVI como parte de extramuros de la villa ceheginera y es posible que el origen del topónimo venga del siglo XV o incluso anterior. Desde sus orígenes, este barrio siempre fue muy populoso y arrabalero, habitado por vecinos, sobre todo, de clases humildes.
El clima inclemente, poco a poco, deterioró la zona desde el siglo XIX, pero aun con más ímpetu por las copiosas nevadas de principios de los años 80, las lluvias torrenciales del año 1988 y las intensas nevadas de 1989, que propiciaron el derrumbe de muchos inmuebles, lo cual ocasionó el abandono de la zona.
Recordemos como ejemplo esta casa representativa del Coso —desaparecida del mapa-, (propiedad, por cierto, del bibliotecario y erudito Ramón Moreno Marín, que tanto hizo por la cultura ceheginera), que ofrecía una característica configuración en su fachada adornada con unos atractivos ventanucos romboides, amarillo ocre, color tradicional del entorno, y que fue un punto de referencia en todas las estampas panorámicas desde el paseo de la Concepción.

Casa de Ramón Moreno.
Ha sido noticia reciente la remodelación del llamado Jardín del Coso, con un proyecto muy llamativo y rompedor. Lugar emblemático con su forma semicircular similar a las arenas o teatros griegos pero con líneas futuristas. Rodeado por unas pasarelas peraltadas y pequeños estanques de agua reciclada, que simbolizan lo que pudo haber sido y no fue: las calles desaparecidas que se unían a la 'Cuesta de los Herreros' y 'calle Nueva'. Estas antiguas vías se denominaban: Las Carnicerías —hoy también inhumadas— y se penetraba desde la antigua academia de la banda de música hasta debajo de la 'Cuesta de los Herreros'. Incluso discurría otra callecita debajo de la citada y que se denominó 'Ambel', en honor del legendario historiador y morador de la 'Torre de la Concepción', y abajo la 'calle de Juan de Gea' y la de 'fray Corvalán', que aun desembocan en la calle del Coso


Un entramado de callejuelas con innumerables casuchas ya demolidas y que conformaban ese monumental Coso, donde se quiere experimentar un ambicioso proyecto de reaprovechamiento del agua.

Vista parcial del nuevo Jardín del Coso.
Una selva que inundará las superficies verticales de los estanques a través de una nube de plantas trepadoras que cobijarán las edificaciones y atraerá en sus movimientos migratorios a la fauna autóctona. Es lo que los animosos arquitectos han denominado “La misteriosa historia del jardín que produce agua.”


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